Hay amores que nacen lejos de la cancha, pero que tarde o temprano encuentran su lugar. Y si hay alguien que lo sabe, es Carlos Tévez.
En un video de archivo del año 2002, un Tévez joven, espontáneo y auténtico, cuenta algo que lo pinta entero: “Desde chico voy siempre a Córdoba a mirar a La Mona. Desde chico siempre fui a todos los bailes. Cuando tenía vacaciones iba a ver a La Mona… este año lo conocí. Fui a un baile de él y canté con él”.
+ VIDEO: Carlitos año 2002:
Córdoba no era una ciudad más para Carlitos. Era un lugar de disfrute, de afecto y de pertenencia. Era música, era baile, era pertenencia. Y en esa relación temprana con la ciudad ya asomaba un lazo que, con el tiempo, se transformaría en algo mucho más profundo.
La primera vez que Córdoba y Carlitos se cruzaron en una cancha
El destino quiso que su debut profesional también fuera acá, cerca nuestro, el 21 de octubre de 2001. Tévez, con 17 años, entra por primera vez al campo de juego. El rival: Talleres. Y aunque esa tarde el Matador ganó 1 a 0 con gol de Julián Maidana, lo que quedó grabado fue otra cosa, la primera página de una historia compartida.

Esa anécdota ya es parte del folklore, “Estaba meando y viene Bianchi, se pone al lado y me dice: ‘Vas a jugar vos’. ¡Me empezó a temblar todo!”, contó alguna vez, entre risas.
Córdoba lo vio nacer en Primera. Y más de veinte años después, Córdoba volvió a recibirlo… de otra manera.
Un amor que volvió, pero transformado
Cuando Tévez llegó este año a Talleres para ponerse el buzo de entrenador, lo que encontró lo conmovió desde el primer día. No venía a dirigir cualquier equipo, venía a liderar el Club que es sinónimo de Córdoba, su ciudad predilecta.
+ VIDEO: Tévez sobre Talleres:
“En Talleres encontré una familia… nunca vi una cosa así”, dijo hace pocas semanas, con esa honestidad que lo caracteriza. Se sorprendió, se emocionó y, como él mismo admite, todavía se sigue maravillando. El CARD lleno de gente, los tours, los socios que aparecen en cada pasillo, la energía constante. “No me acostumbro, pero me encanta”, confesó entre risas.
De cantar con La Mona a dirigir al Matador
El chico que venía de vacaciones a Córdoba para ir a los bailes, que soñaba con conocer al Rey del Cuarteto. En aquel 2002, el sueño se le concretaría y juntos cantaría arriba de las tablas.

Una historia que sigue escribiéndose
La relación entre Tévez y Córdoba empezó con la música, siguió con una debut inolvidable y hoy encuentra un nuevo capítulo en nuestro Club.

Desde Talleres celebramos este vínculo que ya es parte de nuestra identidad. Porque cuando un entrenador entiende lo que vivimos, cómo sentimos y qué significa esta camiseta, la conexión es instantánea.
Carlitos sabe lo que es Córdoba. Y Córdoba sabe lo que es tenerlo en casa.