El pasado domingo, el Estadio Mario Alberto Kempes volvió a sentir la pasión del clásico cordobés con un recibimiento que quedará guardado para siempre en la memoria de los hinchas. Miles de banderas al aire, el rugido de una multitud de Matadores y ese clima que solo Talleres sabe generar cuando sale al campo de juego.
+ VIDEO: El recibimiento en primera persona:
Pero esta vez, hubo alguien que lo vivió desde un lugar muy especial. Nico, el niño que acompañó a Guido Herrera, llevó una cámara en el pecho y registró cada instante de esa caminata hacia la mitad de cancha. Su mirada, mezcla de asombro, emoción y orgullo, nos permitió ver lo que sienten los más chicos cuando cumplen el sueño de salir de la mano del capitán de Talleres.

Desde esa perspectiva única, el recibimiento se convierte en algo todavía más grande: en una experiencia inolvidable, donde el corazón late más fuerte y la pasión albiazul se siente como nunca.