Después de una extensa trayectoria como futbolista profesional, Ezequiel Videla trabaja día a día dentro de la estructura del fútbol formativo de Talleres. Con pasos por el fútbol argentino, uruguayo, chileno y paraguayo, el exmediocampista eligió regresar al Club que marcó su vida para acompañar el crecimiento de las nuevas generaciones albiazules.
Su historia con Talleres comenzó mucho antes de asumir este rol. Es una historia atravesada por los sueños, la familia y un sentimiento que hoy busca transmitirles a los juveniles.
«Si tuviera que contarle a alguien quién es Ezequiel Videla, le diría que es un chico de Cosquín que siempre tuvo el sueño de jugar en Primera División. Lo pude hacer, no pude hacerlo en el lugar donde soñé, que fue Talleres. Hoy me toca estar desde otro lado, dentro de la estructura. Para mí es un sueño. Lo dije desde el día número uno que estoy acá: poder vestirme con los colores que me identifican desde chico», contó Eze.

Tras vestir las camisetas de Montevideo Wanderers, San Martín de San Juan, Instituto, Universidad de Chile, Colón, Racing Club, Guaraní y Aldosivi, Videla decidió comenzar una nueva etapa dedicada a la formación. Una función que, para él, va mucho más allá de enseñar conceptos futbolísticos.
«Si tengo que decir qué es Talleres, es una de las pocas herencias que me dejó mi viejo. Tiene esa esencia que lo hace único, que mueve masas. A diferencia de otros clubes, Talleres siempre fue un equipo que fue la elegancia del fútbol cordobés», agregó contundente.

Con esa convicción, entiende que el crecimiento de un juvenil también se construye desde los valores y el sentido de pertenencia.
«Talleres es un club que te brinda todo. Entonces, lo mínimo que tiene que hacer el jugador de Talleres, más allá de cumplir su sueño como futbolista, es entregarse al máximo. Acá tenés una estructura de mucha gente que rodea al juvenil. Parte de la devolución que el club necesita y requiere es el esfuerzo», concluyó.