Córdoba respiró fútbol durante toda una semana. Canchas en movimiento desde temprano, camisetas de distintos países compartiendo vestuario, idiomas mezclándose y jóvenes talentos viviendo una experiencia que fue mucho más que una competencia. Así se vivió el Torneo Internacional Jóvenes Promesas, un evento que volvió a poner a la ciudad y a Talleres en el centro del fútbol formativo sudamericano.
Equipos y selecciones nacionales llegaron desde distintos puntos del continente para disputar una competencia Sub-17 que combinó alto nivel deportivo con aprendizaje, convivencia y crecimiento personal. Cada jornada dejó postales únicas, familias alentando, entrenadores intercambiando conceptos y futbolistas que comenzaron a escribir sus primeras páginas internacionales.

Dentro del campo de juego, el torneo ofreció partidos intensos y estilos bien marcados. La técnica brasileña, la intensidad rioplatense y la identidad competitiva de las selecciones sudamericanas construyeron un escenario dinámico que permitió a los jóvenes futbolistas enfrentarse a nuevos desafíos y elevar su nivel competitivo.

La definición tuvo todos los condimentos de una gran final. Athletico Paranaense y la Selección de Chile igualaron 1 a 1 en el tiempo reglamentario y llevaron la emoción hasta los penales, donde el conjunto brasileño se impuso por 7 a 6 para quedarse con el título, cerrando una semana de fútbol de jerarquía internacional.

Pero el verdadero valor del torneo se encontró también fuera de la cancha. Los espacios compartidos, los entrenamientos abiertos y la convivencia diaria generaron vínculos entre delegaciones que transformaron la competencia en una experiencia formativa integral, clave para futbolistas que transitan una etapa decisiva de desarrollo.

Para muchas selecciones, el certamen representó además una preparación fundamental de cara al próximo Campeonato Sudamericano Sub-17, consolidando al Torneo Internacional Jóvenes Promesas como una plataforma de proyección regional.

La realización del evento reafirmó a Córdoba como sede capaz de albergar competencias internacionales de formación y volvió a destacar el rol de Talleres como impulsor del crecimiento del fútbol juvenil, apostando al desarrollo deportivo acompañado por valores, educación y experiencias que trascienden el resultado.

Cuando el último partido terminó y las delegaciones comenzaron a despedirse, quedó la sensación compartida de haber vivido algo más que un torneo, una semana donde el futuro del fútbol sudamericano se encontró en nuestro querido Club.