El siglo XX cerró con Talleres en lo más alto y los 2.000 arrancaron con toda. El Club incursionó en La Copa Mercosur y por primera vez en la Copa Libertadores, siendo el único Club cordobés (aún hoy) en participar por La Gloria Eterna.

Tiempos de contrastes en la historia Albiazul. Talleres vivió momentos de orgullo internacional y también atravesó golpes duros. Pero si algo quedó claro en esa década, es que la hinchada de Talleres se convirtió en leyenda.

Los años trajeron tiempos difíciles y desafíos institucionales. Pero en medio de la adversidad, el amor albiazul se hizo aún más fuerte. La hinchada de Talleres acompañó al equipo a todos lados, llenando estadios, rutas y ciudades del país. Fue la bandera de la fidelidad y la pasión, reconocida en todo el fútbol argentino como un ejemplo de lealtad inquebrantable.
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La década del 2.000 quedó grabada en el tiempo y la gente fue la gran protagonista, sosteniendo al Club con su presencia, su voz y su fe. Porque en Talleres, cuando todo parece difícil, es el corazón de su pueblo el que empuja para volver a empezar.