Hay historias que definen el ADN de un club, y la de Luis Adolfo Galván, José Daniel Valencia y Miguel Ángel Oviedo es, sin dudas, una de las más grandes que ha escrito Talleres.
El calendario de aquel inolvidable 1978 nos dejó una marca imborrable. Apenas 14 días separaron la gloria máxima en el Monumental, donde Argentina se consagró campeona del mundo ante Holanda, de un domingo de fútbol bien nuestro por el torneo de la Liga Cordobesa.
Según asegura Gabi Incardona, historiador albiazul, el 9 de julio de 1978, la emoción de haber tocado el cielo con las manos se transformó en compromiso y amor por nuestra camiseta. A dos semanas de la final, Galván, Valencia y Oviedo cambiaron la de la Selección por nuestra querida azul y blanca para enfrentar a Huracán de barrio La France en Alberdi. Y como no podía ser de otra manera, el Matador ganó 3 a 2, demostrando que para estas Leyendas, no había escenario demasiado grande ni partido demasiado pequeño si se trataba de jugar por Talleres.

El orgullo de ser de Talleres
Talleres ostenta un hito que nos llena de orgullo, es el único Club de Córdoba que aportó futbolistas a una Selección Argentina campeona del mundo. En 1978, nuestros tres representantes dejaron su huella.

Hoy, al repasar estas imágenes que nos invitan a viajar en el tiempo, reafirmamos lo que significa ser parte de Talleres. Un compromiso incondicional con nuestros colores que trasciende cualquier frontera, incluso después de haber sido campeones del mundo.