El fútbol es el deporta más lindo del mundo. Nos reúne con seres queridos, nos hace abrazarnos con un extraño para gritar un gol y nos alegra la semana después de ganar un partido. Todos algunas vez soñamos con ser futbolistas y vestir la camiseta de Talleres, pero son pocos los que están dispuestos a luchar por ese sueño.
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El Centro Formación Talleres (CFT) es ese lugar en donde la se lleva adelante la lucha por los sueños. Bastian es uno de los chicos que hace un año se integró al CFT y mejorar día a día. Pero no todo es color de rosa. El sacrificio, el estar lejos, el no ver a su familia se hace sentir.
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Sin lugar a dudas lo que más extraña Bastian es a su familia en Las Varillas. Con tan solo 13 años comparte las tardes de CFT con sus compañeros. Entre risas, mates y juegos de carta se van conociendo y formando nuevos vínculos.

«Extraño mucho a mi nona que no la veo hace mucho. Íbamos todos los findes al pueblo de mi viejo, Carrilobo, para verla. Me sigue llamando, me pregunta cómo va todo. Me da consejos, alguna charla linda. Me pregunta cómo me va en el fútbol, en el colegio. Me pregunta cuándo voy a volver al pueblo. Ella me hace los famoso fideos con milanesa», contó emocionado.

Cuando el Kempes explota tras un gol de Talleres, las cámaras, los flashes y los festejos enfocan al jugador de turno. Pero el esfuerzo que hay detrás, el sacrificio que hicieron los deportistas para vestir la camiseta no suele ser tenido en cuenta. Y todo ese esfuerzo empieza acá, en el CFT.
Desde el Club nos esforzamos día a día para que cada uno de nuestros juveniles se sienta lo más cómodo posible. Para que los que llegan, como los que no, recuerden el CFT con una sonrisa. Para que Talleres sea su familia para siempre.