Luis Antonio “El Hacha” Ludueña: “El Dios del fútbol”

Septiembre 2020

Compartimos la nota publicada por Cadena  3 en su sitio web en homenaje a Luis Antonio “El Hacha” Ludueña.

“El Hacha” ocupa el cuarto puesto en la tabla general de goleadores de la “T” con 113 conquistas y también la misma ubicación en la de artilleros en Torneos de AFA (52 goles). Fue goleador del Nacional ´76 y gran valor del Talleres de los años ´70.

 

Luis Antonio “El Hacha” Ludueña: “El Dios del fútbol”

Fue un futbolista de una clase extraordinaria, fiel exponente del potrero cordobés y símbolo de un Talleres de colección. Nuestro homenaje. 

Luis Antonio Ludueña, el mítico “Hacha”, fue un jugador extraordinario, un volante por derecha o por el centro que hizo historia, con una técnica exquisita, una pegada precisa y potente, un despliegue incansable y un corazón indomable.

Ludueña era un volante con llegada, un abonado al gol.

Fue el símbolo de un tiempo inolvidable, de un Talleres de colección.

En el segundo lustro de la década del 70, el fútbol argentino bailaba en buena medida, al ritmo del cuarteto cordobés.

Corría el año 1976 y Talleres brindaba con un fútbol burbujeante, con sabor a champagne.

Foto: El Gráfico

La fama, que no es puro cuento, trascendió fronteras y fue invitado a realizar una gira por África.

La “T” llegó a Zaire (hoy República Democrática del Congo) donde jugó un torneo junto a Temperley, la selección local y dos equipos más, el Itama y el Vita.

Cuando el plantel se aprestaba a regresar en el aeropuerto de Kinshasa, Ntukani Nzuzi Musenda, jefe de deportes del diario Elima, pidió hablar con Luis Ludueña. Traductor de por medio, el periodista africano imploró: “Dígale al hombre de los cabellos negros y largos que él es el Dios del Fútbol, que nos ha deslumbrado tanto como Pelé. Dígale, le repito, que él es el Dios del Fútbol”.

Hay que aclarar que el Congo es un país mayoritariamente cristiano, pero el resto está compuesto de una cantidad increíble de religiones de las que algunas son exclusivas del país.

Ludueña era un volante con llegada, un abonado al gol.

Luis Antonio Ludueña nació el 21 de febrero de 1954 en Córdoba.

Su primer amor futbolístico fue San Lorenzo del Barrio Las Flores

Siendo un adolescente, un crack precoz, en 1972 se consagró campeón en la B de Córdoba, uno de los títulos que más valora en su carrera.

 

El club de “Los turcos Cordobeses” fue la cuna de grandes figuras.

Del Barrio Las Flores salieron jugadores como Yamil Simes, Bernardo Patricio “El Cuchi” Cos, “El Pelado” Sebastián Viberti, José Luis Villarreal “Villita”, y la dinastía de los Ludueña, encabezada por el “Hacha”.

Talleres lo incorporó a mediados de 1973. El Hacha ganó 16 títulos locales, con la camiseta albiazul.

Jugó en Talleres durante 10 años, completando un total de 340 partidos con 113 goles. Debutó en torneos de AFA el 21 de julio de 1974.

En la primera fecha del Nacional ‘74, el equipo que dirigía Ángel Labruna jugó en cancha de Instituto (la Boutique estaba siendo remodelada) contra Gimnasia de La Plata, ganando uno a cero, con un gol de Luis Ludueña a Hugo Orlando Gatti, de penal.

Esa tarde Talleres formó con Quiroga; Comelles, Galván, Artico y Ocaño; Muggione, Rivadero y Taborda; Patire, Valiente y Pereyra.

Ese Talleres de Labruna revolucionó al fútbol del Interior y terminó en el cuarto puesto en el Nacional.

Foto: El Gráfico

En el año siguiente Ludueña se ganó la confianza del DT Adolfo Pedernera y fue titular indiscutido.

En 1976 se consagró goleador del Nacional con 12 conversiones, junto a Norberto “El Llamarada” Erezuma de San Lorenzo de Mar del Plata y Víctor Marchetti de Unión.

Un 20 de octubre de 1976, Luis Ludueña hizo el gol que le dio la victoria a Talleres sobre Argentinos Juniors por 1 a 0 en la Paternal, la tarde que debutó un tal Diego Armando Maradona, de apenas 16 años.

Ludueña lo contaba así: “Tuve el privilegio de estar en el debut en Primera de Maradona. Fue un miércoles por la tarde, en la cancha de Argentinos. Diego entró en el segundo tiempo y les ganamos 1-0 con gol mío. Es otro lindo recuerdo. Después del partido comentábamos entre nosotros cómo jugaba ese “mocosito”. Para colmo le metió un caño a Juan Cabrera en la primera pelota que tocó. Lo cargamos con eso y él decía que si le hacía otro, lo mataba. ¡Qué lo vas a matar!, le decíamos nosotros, si no lo podés agarrar… era una avispa el pibe ese. Nunca creímos que después podría ser todo lo que fue.”

Ese día Talleres formó con Quiroga; Ocaño, Galván, Oviedo y Avellaneda; Cabrera, Ludueña y Valencia; Bocanelli, Bravo y Cherini. El “Hacha” marcó el único gol a los 27 del primer tiempo.

El fútbol del “Hacha” Ludueña también llamó la atención de Cesar Luis Menotti.

Hizo historia con una pegada precisa y potente, un despliegue incansable y un corazón indomable.

Primero fue parte de la llamada Selección del Interior y luego lo convocó para la Mayor donde el 27 de junio de 1975 en un cotejo ante Bolivia en Cochabamba, en el que jugó diez minutos reemplazando a Antonio Alderete. Ganó Argentina dos a uno.

En el 78 hasta pudo estar en el plantel campeón del mundo.

Había sido convocado para concentrar en Mar Del Plata, pero un día antes se cortó un tendón del pie que lo marginó.

“Se hablaron muchas cosas de la lesión que me marginó de la Copa del Mundo del 78. Dijeron que estaba jugando al carnaval con unas botellas, que estaba borracho. No. La verdad es que estaba en la casa de un amigo en Villa Carlos Paz. habíamos comido un asado y tomado dos vasos de vino, y ya me volvía a Córdoba. La empleada me empujó a la pileta. Me volví loco, me saqué los zapatos, y me miré enseguida. Tenía un tajito chiquito. El pie se me había ido y me corté con la piedra laja. Al rato paró la sangre y me curé. Pero al otro día tenía el pie hinchado. Voy a la cancha, me ve el médico y me dice que mueva el dedo. “No puedo”, le digo. “Dale que tenés que viajar el miércoles a Mar del Plata, que ya te quedás concentrado con la Selección”, me insiste. Pero no podía mover el dedo. El doctor se larga a llorar y me dice: “Te perdiste el Mundial, te cortaste el tendón”. Lloré mucho, mucho, mucho. Dios sabrá por qué no lo jugué”, contó en una nota en El Gráfico, publicada en 2013.

Foto: El Gráfico

En el año 1979, se consagró campeón en el Preolímpico de Colombia, pero el boicot posterior de Argentina a los Juegos Olímpicos de Moscú de 1980, no le permitió estar en Rusia.

En ese equipo había 6 jugadores de Talleres: Quiroga, Ocaño, Binello, Astudillo, Bocanelli y Hoyos.

En 1981 el Málaga de España quiso contratarlo, pero el “Hacha” se negó porque no le cumplieron con lo que le habían prometido.

Pasó a Estudiantes de Río Cuarto, donde formó parte del equipo que logró por primera vez la clasificación al Nacional de 1983. Ludueña cerró su carrera en Instituto, donde jugó unos pocos partidos.

El “Hacha” imponía su presencia ganadora con sólo entrar a una cancha de fútbol

Con el tiempo Ludueña reconoció que las malas juntas y el alcohol lo privaron de disfrutar de algunas de las cosas lindas de la vida, pero pudo superarlo y hoy es el mejor amigo de sus hijos Daniel y Gonzalo, que siguieron con el legado familiar triunfando en el fútbol.

Luego de su retiro, el inolvidable periodista Nilo Neder le consiguió un trabajo en la Legislatura de Córdoba, donde estuvo durante 25 años, mientras colaboraba con su querido San Lorenzo, los turcos del barrio Las Flores.

Foto: El Gráfico

El “Hacha” Ludueña fue un futbolista de una clase extraordinaria, fiel exponente del potrero cordobés.

Un crack de rostro filoso, cabello renegrido, bien largo y un andar de Cacique.

Fue el símbolo de un tiempo inolvidable de un Talleres de colección.

Luis Antonio Ludueña fue un jugador llamativo y deslumbrante, tanto es así que en África, en la lejana y politeísta Kinshasa, un reconocido periodista congoleño tuvo la ocurrencia de llamarlo: “El Dios del Fútbol”.

 

NOTA CADENA 3