Novedades

Nacidos en Talleres: nuestros orígenes, nuestra historia, nuestro ADN

Comparte la nota:

Entre Forja y el Super Deportivo, en Barrio Pueyrredón, el hincha de Talleres encuentra un lugar sagrado. Abrís la puerta y el aire cambia. Todavía huele a metal, a trabajo, a historia viva. Por un segundo, no sabés si estás en 2026 o si acabás de retroceder más de cien años. Estás en la tornería del Ferrocarril Central Córdoba. El mismo lugar. El mismo. Para esos apasionados de nuestra historia, se viene una sorpresa inigualable para este año. ¡Atentos a nuestras redes!

El ruido de las máquinas sigue ahí, guardado en las paredes. Si cerrás los ojos, lo escuchás. Voces jóvenes, manos manchadas de grasa, risas cortadas por la bocina del tren. Así empezó todo. Acá nació Talleres.

Corría la segunda década del siglo XX y el ferrocarril empujaba el futuro. Entre turnos largos y jornadas duras, un grupo de obreros encontraba en una pelota una pausa, un desahogo, una excusa para soñar. Se forjó la pasión. Se fue armando entre charlas interminables, entre partidos improvisados, entre la necesidad de sentirse parte de algo más grande.

Caminás por el pasillo y los ves. Jefes y obreros , todavía sin saber que estaban fundando historia. Afuera, un vagón de tren hace de tribuna. Desde ahí bajan los gritos, el aliento, la primera hinchada. Y entre todos ellos está Thomas Lawson, jefe del Taller, ordenando, impulsando, entendiendo antes lo que estaba empezando.

Bajo previa autorización correspondiente al entonces jefe mecánico (ingeniero G. E Morton) para llevar el nombre dispuesto, Club Atlético Talleres Ferrocarril Central Córdoba. Un grupo de operarios de la tornería encabezados por Lawson fueron los que dieron el puntapié inicial a nuestra fundación.

Discusiones, sanciones, expulsiones. Talleres incomoda. Molesta. No se adapta. Y ahí, en esa resistencia temprana, se termina de forjar su identidad. La lucha contra el poder, la pertenencia como bandera, el orgullo de no agachar la cabeza. Todo empieza acá.

Volvés a caminar. Estás otra vez en el presente, pero nada se perdió en el camino. La virgencita sigue en su lugar, intacta, donde los jugadores se detenían a rezar antes de salir a la cancha. La canchita todavía está ahí, donde se jugaban los tiempos extra cuando nadie quería irse. Los pasillos son los mismos que pisaron los hermanos Salvatelli, Juan Prax, Thomas Lawson.

Podés recorrerlos hoy. Ahora. Sentir cómo la historia se camina. Es un lugar vivo, actual, donde Talleres sigue respirando como el primer día.

Salís, pero algo se queda con vos. Porque entendés que Talleres nace cada vez que alguien vuelve a este lugar.

Este viernes comienza una nueva temporada y, como siempre, todo lo nuevo nace desde el origen. Desde esos hierros, esos rieles y esas manos obreras que miraban al frente cuando el futuro todavía era promesa. La identidad se vuelve estética, en cada color, en cada textura, en cada trazo late la marca de aquel comienzo, el trabajo como valor, la pertenencia como identidad, la rebeldía como forma de existir. Lo nuevo honra el pasado. Porque en aquella Córdoba de los Talleres nació el Talleres que hoy es Córdoba.

(Fuente: Archivo Museo Ferroviario Córdoba)

(Fuente: Archivo: Gabriel Incardona)

Otras noticias

Novedades
La llegada de Ronaldo Martínez refleja un dato histórico para el Club.
Novedades
El viernes arranca un nuevo torneo y Talleres te necesita desde la tribuna.
Novedades
Así, en Embalse, ser socio de Talleres se siente como estar en casa.