“Para mí Talleres significa felicidad. Me dio la oportunidad de comenzar mis primeros pasos por mi sueño, que es ser jugador de fútbol”.
Las palabras son de Thiago Orlando, arquero categoría 2011 que llegó desde Rosario y hoy forma parte de la Novena División del Club.
+ VIDEO: Un día como jugador del CFT:
Hace apenas ocho meses que Thiago vive en el Centro de Formación Talleres, pero el sentido de pertenencia ya se siente en cada una de sus frases. Su historia es similar a la de tantos chicos que encontraron en el CFT un lugar para crecer, compartir y construir un camino detrás de la pelota.

Todo empezó en un selectivo de Talleres en Rosario. Allí Thiago se ganó un lugar y, con apenas 13 años, tomó la decisión más difícil y más linda: dejar su ciudad para vestir la camiseta albiazul. “Fue una linda sensación. También fue una decisión difícil. Pero acá me siento muy acompañado. Nosotros con los chicos nos ayudamos en los momentos malos y en los buenos, porque todos entendemos lo que significa estar lejos de la familia”.

El día a día en el CFT combina entrenamientos, estudios y convivencia. Desde los micros que lo llevan al Predio Deportivo, pasando por el gimnasio, los entrenamientos, el almuerzo planificado por nutricionistas y las horas de colegio, cada jornada está pensada para que los chicos crezcan no solo como futbolistas, sino también como personas.

En este tiempo, Thiago ya vivió experiencias que nunca imaginó. Entre ellas, un viaje a Italia con Talleres: “Fue único, porque nunca pensé que tan chico iba a poder ir a Europa y menos jugando a la pelota. Compartimos con chicos de otras culturas y otros países. Fue increíble”.

El respaldo del Club, de sus profes, de César Aguirre, director del CFT al que siempre recurren, y de sus papás que cada fin de semana viajan desde Rosario, hacen que la distancia sea más llevadera.
Thiago es uno de los tantos ejemplos de lo que significa el CFT para la vida de los juveniles: un espacio que abraza, que forma y que les abre la puerta a los sueños.