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Una vida marcada por Talleres: el Club cordobés que se ganó el corazón de Maradona y lo acompañó toda su vida

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Hay historias que empiezan con una pelota y terminan convirtiéndose en algo mucho más grande. La de Diego Armando Maradona y Talleres es una de ellas. El 20 de octubre de 1976, un pibe de apenas 15 años hizo su presentación en la Primera División del fútbol argentino frente al Matador. Nadie podía imaginar todo lo que vendría después. Medio siglo más tarde, aquel primer cruce sigue siendo el comienzo de un vínculo que dejó postales inolvidables para el Pueblo Matador y para el fútbol argentino.

Un caño para la historia

La cita fue en La Paternal, por el Campeonato Nacional. Argentinos Juniors recibió a Talleres y el entrenador Juan Carlos Montes mandó a la cancha a un adolescente que ya deslumbraba en las inferiores del Bicho. Diego ingresó con la camiseta número 16 y, en una de sus primeras intervenciones, le tiró un caño a Juan Domingo Cabrera. El resultado fue 1 a 0 para la T, con gol de el Hacha Ludueña, pero aquella jugada quedó guardada en la memoria como una de las primeras señales del talento extraordinario que estaba por conquistar al mundo.

+ FOTO: Debut de Diego en Argentinos Juniors:

La T estuvo cerca de tenerlo

El vínculo pudo haber sido todavía más profundo. En aquellos años, Amadeo Nuccetelli, presidente histórico de Talleres, se propuso llevar a Maradona a Córdoba. Hubo gestiones, reuniones y una ilusión que creció alrededor de la posibilidad de sumar al joven talento a un equipo que ya era protagonista del fútbol argentino. El cariño de Diego con la T seguía creciendo.

La operación no llegó a concretarse, pero la intención quedó en la historia. Nuccetelli lo recordaría con una frase que resume aquella cuenta pendiente: «A todos los jugadores que quise traer, los traje. Menos a Maradona».

En 1980, la T volvió a intentar su contratación. La posibilidad de ver a Diego con la camiseta albiazul estuvo otra vez sobre la mesa, aunque las negociaciones y las condiciones económicas terminaron frustrando el sueño. El destino quiso que Maradona nunca fuera jugador profesional de Talleres, pero años después jugó para el albiazul en la despedida de La Rana Valencia. Amvos caminos volvieran a encontrarse una y otra vez a lo largo de la historia.

La primera vez con Boca también fue ante Talleres

En febrero de 1981, Diego comenzó otra etapa de su carrera al debutar oficialmente con la camiseta de Boca Juniors. ¿El rival? Talleres. En La Bombonera, el Xeneize ganó 4 a 1 y Maradona convirtió dos goles de penal. Unos meses después, en Córdoba, el Matador tuvo su revancha y se impuso por 1 a 0 en el entonces Estadio Córdoba, con gol de la Pepona Reinaldi.

+ FOTO: Debut de Maradona en Boca:

Dos debuts, dos momentos decisivos de la carrera de Diego y el mismo rival del otro lado. Una coincidencia que alimentó una historia que, con el paso del tiempo, sumaría capítulos mucho más emotivos.

En la comodidad de su hogar, eligió a Talleres

Hay imágenes que hablan por si solas. Diego acostado en una cama, acompañado por su mamá, Doña Tota, y con la camiseta azul y blanca de Talleres puesta. Una escena íntima, lejos de los estadios y de las multitudes, que terminó convirtiéndose en una de las postales más queridas de esta relación.

+ FOTO: En la intimidad de su hogar, eligió a Talleres:

Detrás de aquella foto aparece la amistad con La Rana Valencia, ídolo Matador y compañero de Diego en los tiempos de las selecciones juveniles. La camiseta que luce Maradona habría llegado a sus manos a través de ese vínculo. La Rana y Diego compartieron concentraciones, fútbol y una amistad que se extendió mucho más allá de las canchas.

También Humberto «el Tigre» Bravo formó parte de aquella generación que coincidió con Maradona en el entorno de la Selección Argentina. El delantero santiagueño, figura de Talleres y uno de los grandes goleadores de nuestra historia, compartió con Diego la ilusión de llegar al Mundial de 1978, aunque ninguno de los dos integró la lista definitiva de César Luis Menotti. Con el tiempo, esas historias compartidas ayudaron a acercar todavía más al Diez con el universo albiazul.

+ FOTO: Diego y junto a su gran amigo, el Tigre Bravo:

La noche en que Diego se puso la camiseta de Talleres

El 12 de noviembre del 2000, la relación sumó uno de sus momentos más especiales. Maradona llegó a Córdoba para participar de la despedida de la Rana Valencia, su amigo y compadre, en el entonces Estadio Córdoba. El día que Diego Maradona jugó para Talleres.

Durante aquella jornada, el Diez convirtió un golazo ante Héctor «Chocolate» Baley, otro campeón del mundo y gloria del Club. Después se puso la camiseta de la Selección Argentina, pero la imagen de Maradona con la azul y blanca quedó para siempre en la memoria albiazul.

«Le debía este homenaje al compadre por todas las alegrías que nos dio. Los argentinos le debemos. En el 78, el puesto era de él», expresó Diego, en referencia al lugar que Valencia había ocupado en la Selección campeona del mundo. Fue mucho más que una despedida, fue el reencuentro de dos amigos, una muestra de gratitud y una tarde en la que Talleres tuvo el privilegio de verlo jugar con sus colores.

Diego y el reconocimiento a la gente de Talleres

La conexión tampoco quedó encerrada en los recuerdos de los años setenta y ochenta. Maradona supo reconocer públicamente lo que genera la hinchada de Talleres, una pasión que trasciende los resultados y que se hace sentir en cada cancha. En una de sus apariciones televisivas junto a Marcelo Tinelli, el Diez volvió a dejar en claro su admiración por el aguante de la gente de Talleres.

+ VIDEO: Maradona y su admiración por la hinchada de Talleres:

Años más tarde, en 2019, el fútbol le regaló a Córdoba otro encuentro inolvidable. Diego regresó al país para dirigir a Gimnasia y Esgrima La Plata y visitó el estadio Mario Alberto Kempes. La respuesta de la gente de Talleres fue conmovedora. Una bandera gigante, fuegos artificiales, la ovación de todo el estadio y el reconocimiento de las viejas glorias albiazules.

El Gallego Méndez, quien compartió con Maradona el cuerpo técnico de Gimnasia, recordó tiempo después aquella recepción y resumió su impresión con una frase contundente: «Pocas veces vi algo igual». No importaron los colores que Diego representaba esa tarde. La gente de Talleres eligió homenajear al hombre que había marcado la historia del fútbol y que, de distintas maneras, también había dejado su huella en la del Club.

Cincuenta años después, la historia sigue viva

Desde aquel primer caño en La Paternal hasta la ovación en el Kempes, pasando por la camiseta junto a Doña Tota y la despedida de la Rana Valencia, la relación entre Maradona y Talleres se fue construyendo con gestos que el tiempo mantiene vivos.

Su historia quedó ligada a la nuestra. Por los partidos, por las amistades, por las camisetas y por el cariño que supo despertar en el Pueblo Matador.

A medio siglo de aquel debut, Talleres recuerda al pibe que empezó a escribir su leyenda frente a la T y al hombre que, cada vez que volvió a cruzarse con nuestros colores, encontró una razón para sonreír y una multitud dispuesta a ovacionarlo.

Gracias, Diego. En esta historia, la primera página también se escribió con Talleres enfrente.

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