A veces, volver al lugar donde todo comenzó es también una manera de empezar de nuevo. Para Jazmín Allende, Talleres representa justamente eso. Nacida en Mina Clavero, Jazmín llegó al Club a los 12 años. Por aquel entonces, viajaba desde Traslasierra únicamente para entrenar los viernes, se quedaba en la casa de un familiar y al día siguiente disputaba el partido antes de regresar a su pueblo.
Su talento la llevó a crecer dentro de la estructura albiazul y a dar pasos importantes en su carrera, con experiencias en la Selección Argentina y en UAI Urquiza. Pero, en un momento de su camino, decidió ponerle una pausa al fútbo ¡Fueron casi cuatro años lejos de las canchas!
Hasta que apareció nuevamente Talleres.
A fines de 2025, recibió un mensaje de Leandro “Toti” Iglesias, quien le contó que asumiría como entrenador de Las Matadoras y la invitó a regresar al Club. El reencuentro con el CARD fue movilizante, aquel predio que había conocido siendo una niña ahora era completamente diferente.

“Fue una locura cómo había cambiado todo desde que vine la primera vez hasta cómo está hoy”, cuenta Jazmín.
Ese regreso despertó una sensación que había guardado durante años. Cuando decidió alejarse del fútbol, se había prometido que, si alguna vez volvía, sería en Talleres. Y cuando tuvo nuevamente la posibilidad de pisar el CARD, decidió darse una segunda oportunidad.
Primero fue de a poco. Comenzó entrenando con el equipo de Liga y luego tuvo la posibilidad de compartir algunas prácticas con el plantel de Primera. El cuerpo técnico, varias compañeras conocidas y muchas otras nuevas la recibieron desde el primer momento. “Me decidí a darme una segunda oportunidad y acá estoy”, aseguró.
Hoy, Jazmín vive este regreso de otra manera. Con otra cabeza, más tranquila y disfrutando cada entrenamiento. Después de una pausa tan extensa, volvió a encontrar en el fútbol un lugar que siente propio.
Y el premio llegó
Ante Gimnasia, en La Plata, Allende fue titular por primera vez en este nuevo camino con la camiseta de Talleres. Los nervios estuvieron presentes en los primeros minutos, pero el respaldo de sus compañeras y la confianza del cuerpo técnico la ayudaron a soltarse y disfrutar de un momento que esperó durante años.

“Es bueno sentir el apoyo del Club y que te brinden tantas cosas, porque eso también ayuda a que no te quieras ir de acá, que quieras defender la camiseta a muerte y, obviamente, llevarla a lo más alto posible”.
Jazmín volvió a casa. Y ahora, con 23 años, disfruta a pleno de una nueva etapa defendiendo los colores que la vieron crecer.